No tengo nada que hacer
no tengo nada que dar
no encuentro la magia en mi manera de hablar
no quiero volver nunca más.
Es la letra, es la música. Es ese sentimiento que me acompaño junto a esta canción desde los peores momentos hasta hoy, mi mas estable momento.
Todos podemos perder, todos podemos ganar
entre las sogas del circo y las trincheras del mal
no quiero olvidarme de hablar.
Y es que este tema me identifica en los mas profundos pasajes de mi vida, de esos pasajes emocionales, de los callejones sentimentales de esas calles que no encontraba la salida.
Las pálidas figuras se acercaron hasta mí.
Mi mente tuvo dudas y fingí que no las vi.
Es ese comienzo lento y melódico, inspirador como apasionado que me hace desenfrenar hasta llegar al éxtasis musical. De esa pasión exquisita que disfruto cada vez que la escucho.
Ya no quiero vivir así
repitiendo las agonías del pasado
con los hermanos de mi niñez
es muy duro sobrevivir
aunque el tiempo ya los ha vuelto desconfiados.
De estas palabras nacían ese sentimiento oculto de una realidad latente de mi vida, del cual no podía ocultar, y se hacia manifiesto a escuchar cada melodía, que me refleja un pensar, un sentir junto a mi vivir diario.
Tenemos algo para decir
no es la misma canción de dos por tres
las cosas ya no son como las vez.
Siempre tenemos algo que decir, de esos sentimientos ocultos floreciendo en primavera, como la pequeña rosa al mostrar su radiante color. Las cosas cambian, como la rosa al entrar al invierno, de invierno a primavera. El sol brillará por mas las nubes ocultan su resplandor en el cielo eterno.
Sentimientos, pasión es el describir de una canción que me acompañó en un momento de mi vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario